Caricias al cielo

Grupo de apoyo para el duelo en la pérdida perinatal y postnatal en Jaén

Navidad sin nuestros bebés.

en 23 diciembre, 2015

FUENTE: VIDA Y MEMORIA.

Cada vez que después de la pérdida de un hijo ,o persona muy querida nos enfrentamos por primera vez a una de las situaciones que habitualmente compartíamos con ella, afloran nuevamente los sentimientos y emociones que nos recuerdan su ausencia (tristeza, añoranza, agradecimiento, culpabilidad, …), que reabren la herida que todavía no se había cerrado totalmente, y adicionalmente nos genera el problema o la dificultad añadidos de tener que resolver la situación que se nos presenta sin su presencia .

En el caso, por ejemplo, de la pérdida de un hijo ,a menudo nos encontraremos, sobre todo a lo largo del primer año de la pérdida, con situaciones que suponen una “primera vez sin el o ella ”.
Llegará algún cumpleaños, alguna fecha especial o fiestas, la fecha en que lo vimos por primera vez , la primera ecografía  y las que le siguen , la imagen de tenerlo en la incubadora en neonatos si estuvo ..,si solo pudimos verle unos instantes sin vida ,incluso quien lo llevo a casa por un tiempo … y finalmente, el aniversario de su muerte.

En estas situaciones tenemos que tener presente que el duelo implica permitir a la persona que lo vive (si nosotros la acompañamos), o bien darnos permiso (si somos nosotros mismos quienes lo vivimos), para experimentar y exteriorizar sentimientos como la rabia, llorar, gritar, …

Implica ir viendo, sobre la marcha, cómo afrontar y qué hacer en cada nueva situación.

Como dice Anji Carmelo, se trata de rehacer el sol en el invierno

Las fiestas de Navidad seguramente será la prueba más grande que tendremos que superar en nuestro camino.

Las Navidades reúnen muchos elementos que llegan al fondo de los sentimientos de las personas que echamos a faltar a nuestro lado a la persona que más necesitamos en estos momentos.

Te das cuenta con mucha más intensidad de su ausencia física y de todas las cosas que ya no podrán ser.

Todo lo que envuelve la Navidad, como las iluminaciones de las calles, la música, las aglomeraciones de personas buscando regalos, la publicidad que enfatiza los sentimientos, todas estas cosas nos recordarán otras navidades pasadas, y nos removerán nuestros sentimientos y emociones. Realmente no es la mejor época del año para aquellos a quienes tanto nos falta.

Como pasa con todos los temas relacionados con el duelo, no existe una fórmula mágica ni una receta milagrosa que podamos aplicar y ya está. Y no hay nada que sirva para todos por igual. Cada duelo es único, cada persona es diferente. Por eso, de los diferentes “trucos” o rituales que pueden ayudarnos, seleccionaremos los que consideremos que nos pueden ayudar, y nos olvidamos de los que no.

Para afrontar las celebraciones de Navidad tenemos tres alternativas:

Primera, no hacemos nada, no las celebramos, no adornamos el árbol de navidad, ni enviamos postales, ni organizamos las reuniones familiares, ni hacemos los regalos tradicionales.

Es una opción legítima, sobre todo si hace poco tiempo que se ha producido la pérdida o si los sentimientos todavía son tan fuertes que nos bloquean.

Nos podemos ir de viaje, a esquiar, dar largos paseos, dedicarnos intensamente a actividades deportivas, acompañar a alguna persona que esté sola o que necesite atenciones especiales, leer libros, …

Pero sabiendo que igualmente lo pasaremos mal, y que el año siguiente tendremos que plantearnos otra vez cómo afrontamos las Navidades.

Segunda alternativa, hacemos como si no hubiese pasado nada. Celebramos todo de la misma forma que siempre, sin ninguna referencia a quien  nos ha dejado. Nadie dice nada, pero por dentrosentiremos una presión insostenible.

Sentiremos de una forma agobiante su oculta ausencia,  y además añadiremos la amargura de no estar haciendo nada para recordarla y honrarla.

Para mí es la peor opción.

Y si seguimos haciéndolo año tras año, cada vez se nos harán más insoportables estas fiestas.

Tercera alternativa, que a menudo se le denomina como “construir una nueva Navidad”. Yo creo que quizás no se trata de “construir” sino de plantear cómo queremos que sean las Navidades a partir de ahora.

Lo primero que tenemos que considerar en este caso es que no tenemos que hacer nada que nos haga sentir todavía peor de lo que estamos. Hemos de poder decir a la familia qué cosas nos gustaría que se hiciesen y qué otras no, si queremos árbol de navidad o no, si queremos enviar postales o no, si se hacen regalos, …

Una buena solución es hacer una reunión familiarcon todas las personas involucradas.

Libremente explicamos qué celebraciones y rituales queremos hacer y qué otros no.

Lo más importante es hablarlo y llegar a un consensodel que todos nos encontremos cómodos.

En función de las tradiciones y creencias de la familia, se pueden tener en cuenta algunas ideas, como:

Sobre el árbol de Navidad y la decoración de la casa:

  • Escanear fotos de diferentes épocas del bebe perdido o persona querida y adornar el árbol con estas fotos
  • Apagar las luces y dejar una sola encendida durante unos minutos, a la media noche de Navidad (Nochebuena), para recordarla de forma especial. Podemos pedir a amigos que hagan lo mismo.
  • Comprar un nuevo árbol, que a partir de este año será “su árbol”.
  • Pedir a la familia y amigos que aporten una figurita o un adorno para “su árbol”.
  • Crear un espacio (con todas las medidas de seguridad) para poner una vela que arda en su memoria.

Sobre la comida o la cena de Navidad:

  • Darnos las manos al inicio y rezar una oración o leer un recordatorio para la persona querida o bebé que perdimos
  • Encender una vela en la mesa en memoria de todos los ausentes.
  • Hacer un brindis en los postres, por los presentes y los ausentes que nos acompañaron en ocasiones anteriores, y de forma muy especial por quien falta este año por primera vez.

Otros posibles rituales:

  • Escribir una carta cada año, explicando cómo ha ido el año, las cosas buenas y las no tan buenas que nos han pasado, cuánto la hemos echado en falta, cómo nos sentimos, … Guardar estas cartas cuando acaben las fiestas, para que, cuando pasen los años, las podamos dar a otra persona querida
  • Poner una figura (ángel, estrella, …) o una foto especial , mientras duren las fiestas

Con estas cosas podemos convertir nuestra amargura en un sentimiento “agridulce”.

En nuestra casa, ahora cada Navidad en la mesa se enciende una vela y todos sabemos lo que significa. También se brinda por los presentes y por los que ya no están con nosotros, y finalmente cada persona recibe de mi mujer Montse un pequeño recordatorio (un ángel, una velita, una mariposa, …) que quizá no todos saben lo que significa, pero nosotros si. “Celebramos otro año que podemos estar juntos. El año que viene, ya lo veremos”

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